Te acuestas agotada. Cuerpo destruido, ojos pesados, un día encima que no le pidió permiso a nadie. Apagas la luz. Y ahí arranca la película: lo que faltó, lo que viene mañana, lo que no sabes cómo resolver, lo que dijiste y no debiste, lo que no dijiste y debiste.
Eso no es insomnio de libro. Es un sistema nervioso que aprendió a vivir encendido y nunca recibió una señal clara de que ya podía parar.
Por eso reuní las 5 razones por las que las gotas de Valeriana Eterma están funcionando para mujeres que se acuestan agotadas y aun así no logran apagar la cabeza.